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Subiendo a Ciudad Perdida

2013-03-28

Subiendo a Ciudad Perdida

Eran las  9:00 AM. Había llegado cumplidamente a nuestra cita en el centro de Santa Marta cuando apenas empieza lentamente a subir la temperatura en la ciudad. Santa Marta es la ciudad mas antigua de Colombia, y la segunda de América, siendo fundada en 1525 ha venido recuperado en los últimos años la belleza que tenia antes de que le llegara el crecimiento sin control y la falta de planeación de los últimos años.

A finales del siglo XX Santa Marta  vivía del turismo pero en los últimos años tal vez lo hace del Carbón. Pero el turismo sigue siendo un renglón muy importante de su economía y afortunadamente ya existen varias agencias que organizan salidas a Ciudad Perdida. Esto es nuevo porque hasta hace unos años solamente había una. La violencia e inseguridad de la zona alejaba a los turistas pero  sobretodo el hecho de que el camino a Ciudad Perdida  cruza una zona que fue controlada por grupos de paramilitares dedicados al narcotráfico, y que por fortuna en la actualidad perdieron fuerza y presencia. Su  jefe máximo fue extraditado a los USA. Hoy en día Santa Marta ofrece varias opciones de turismo, muy bien organizadas y con mucha demanda de servicios. 

Mientras el calor penetrante de la ciudad me llegaba lentamente, tenía cada vez mas ansiedad por conocer las condiciones que viviríamos en los próximos 5 días. Poco a poco  empiezaban a aparecer mis acompañantes; el primero grupo eran  dos jóvenes suecos, Martin y Alexander, con Xavier un español muy vasco que se conocieron viajando por Centroamérica desde donde decidieron seguir juntos. También venían  dos mujeres checas, la madre Mirka y su hija Jane que se casó con un músico paisa y ahora vive en Colombia, haciendo un viaje juntas tal vez de reconciliación. Venian con un estudiante de medicina alemán que en sus ratos libres es instructor de esquí en los Alpes, y un divertido británico de visita en Colombia por saludar unos familiares.  Un grupo muy diverso pero a su vez muy tranquilo.

Finalmente llegó nuestro guía, un hombre de Ocaña que de muy pequeño lo trajeron a la Sierra Nevada de Santa Marta y se crió caminando todas estas tierras. El es un baqueano de muchas batallas llamado Algemiro Bonett y su asistente cocinera Jessica, mujer de rasgos indígenas que después me confesó que su familia era de los Paeces, indígenas que habitan en el sur de Colombia.

Después de  una aburridora espera finalmente nos montamos en un viejo pero fuerte Toyota que durante 2 horas nos lleva incómodamente hasta donde se termina la vía adelante del municipio de Machete, en las faldas de la Sierra Nevada de Santa Marta. La realidad es que los itinerarios y tiempos están estudiados y bien medidos por la agencia, y aunque la tranquilidad del costeño a veces desespera, la verdad es que ellos bien saben lo que hacen.

Este municipio es la entrada a una extensa zona agrícola de la Sierra Nevada, y hoy esta custodiado por una unidad del Ejército Nacional.  En otras épocas fue testigo del nacimiento de los primeros sembrados de marihuana y paso de muchos viajes de coca. También en esta zona se vivió las presiones del movimiento de paramilitares comandados por Hernán Giraldo, hoy preso en los USA. A nuestro paso queda siempre la duda de lo que hoy pueda estar sucediendo ante la fragilidad de la infraestructura de estas unidades.

Una vez llega uno al final del tortuoso viaje en 4x4, se inicia la caminata por un camino bien señalizado y generalmente mantenido en buenas condiciones. La primera subida es bárbara. En menos de 2 horas estamos frente a un desnivel de 350 mts muy enterrado entre la vegetación, y con muy poca circulación de aire. El calor era muy fuerte y rápidamente nos dejó agotados.  

Finalmente llegamos a descansar a las hamacas de las Cabañas de Adan, un sitio sobre la cumbre de una montaña rodeada de una hermosa vista a 450 msnm. Esa noche Jessica nos dio un pollo con una deliciosa receta campesina, pero en el fondo todos pensábamos que si las jornadas de caminatas iban ser así todos los días, este viaje terminaría siendo muy difícil.  Nuestros jóvenes acompañantes se pararon a repetir en mas de una ocasión, lo que ratificaba la buena sazón de nuestra cocinera. 

Para Xavier la hamaca resultó muy difícil, muy a pesar que nuestro guía nos contaba los beneficios que trajo entre la población indígena, al evitar dormir sobre el suelo y ganar infecciones y dolencias pulmonares. Esa noche dormimos arrullados bajo un fuerte aguacero que solamente paró en el amanecer.

El 2do día arrancaba a las 7 A.M. con un buen desayuno. A las 8 A.M. ya estábamos listos iniciando nuevamente la caminata sobre una corta travesía para luego descender a un pequeño valle formado por el rio Buritaca, donde se encuentran algunas construcciones indígenas agrupadas en un pequeño poblado conocido como Mutanzhi pueblo Kogui cuyo nombre traduce rio Buritaca y el playón para los colonos.

En esta zona conviven los Arsarios o Wiwas y los Koguis. Incluso hablan ambas lenguas mas el español. Las autoridades tradicionales espirituales y políticas son los mamos. Su influencia está presente en la vida cotidiana y en los acontecimientos importantes de las comunidades y los individuos, a quienes aconsejan respectivamente, en las asambleas y en charlas. Mamo quiere decir sol, abuelo, consejero y su esposa es la Saga, luna, abuela, consejera. Ambos han recibido una educación especial para conocer sobre el Creador y entender la naturaleza, la sociedad y las personas, curar, interpretar sueños y dirigir las ceremonias y rituales.

Nos demoramos 4 horas y media en la caminata hasta la cabaña donde se duerme la 2da noche. El sitio tenía camas, lo que significa un mejor descanso; dormimos  muy bien después de un baño en las piscinas naturales formadas por el rio Buritaca. 

En el  3er día  empezabamos a caminar todavía por sectores del resguardo indígena kogui – Arsario, pasando por varias casas indígenas y en algunos sectores se encuentran huellas de camino dejados por los antiguos habitantes de la región. También se cruza por el rio Buritaca para llegar finalmente a las cabañas El Paraiso donde pasamos la noche.  Al principio cuestionaba mucho su nombre porque las camas realmente son incómodas y nos hizo recordar a todos aquella película alemana The Boat, una historia de un submarino nazi en la segunda guerra mundial.

El 4to día  después de un recorrido de 2 horas llegamos a CIUDAD PERDIDA, lo cual empieza al cruzar nuevamente el rio Buritaca. Hay una serie de escaleras muy antiguas, hechas por los indígenas para tener acceso a la ciudad. Al llegar lo recibe a uno una impresionante plataforma circular donde se les recibía a los indígenas las ofrendas que traían a sus Mamos. Se cree que solamente pasaban indígenas de cierta importancia social y religiosa.

Algunos arqueólogos estiman que en el siglo XVI Teyuna pudo haber tenido entre mil quinientos y dos mil habitantes. Hace algunos años se estimaba que la construcción del poblado databa de alrededor del año 1000 d.C. Sin embargo, la investigación más reciente realizada en el Parque encontró que las zonas de vivienda más antiguas son aproximadamente de 650 d.C. y que estuvieron ocupadas hasta por lo menos 1100 ó 1200 d.C. Aunque es usual referirse a toda esta población con el término “tairona”, la organización social y política que encontraron los españoles en la región a comienzos del siglo XVI era verdaderamente compleja. Si bien parece haber existido cierta unidad lingüística, y la arquitectura en piedra y la cultura material compartida sugieren un alto grado de unificación sociocultural, los poblados, agrupados de distintas maneras, funcionaban como unidades políticas independientes unas de otras.

En general, el siglo XVI se caracterizó por intensos periodos de conflicto seguidos de años de calma y restablecimiento de relaciones de intercambio entre indígenas y españoles. A pesar del despliegue de fuerza, los colonos españoles nunca lograron establecer pueblos permanentes en la Sierra ni dominar su población. El lento pero progresivo abandono de los grandes poblados y aldeas “tairona” a lo largo del siglo XVI probablemente obedeció a múltiples factores que incidieron de manera importante sobre la población indígena. Además de los constantes conflictos, tanto internos como con los colonos españoles, la introducción de nuevas enfermedades, por ejemplo el tifo, la gripe, la influenza y la viruela a principios del siglo XVI ocasionó epidemias cíclicas que diezmaron la población.

A las 12:00 PM salimos de Ciudad Perdida otra vez a las cabañas El Paraiso, a recoger nuestras cosas y seguir bajando a unas cabañas muy abajo del rio, para lograr avanzar.

El 5to día fue el mas largo y tal vez el mas duro.  El recorrido de la caminata es de aproximadamente 6 horas, tomando un descanso de una hora en el Mamey.

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